Hurtado: “La ciencia y la tecnología hoy son parte de un modelo de país”

Una línea de tiempo cronológica recibe a los visitantes de Tecnópolis, los invita a conocer y aprender sobre los hechos y personajes que cambiaron el rumbo de la historia Argentina. La visión con que está armada se relaciona con científicos y tecnólogos que entendieron un problema fundamental en la concepción de sus áreas: ¿la ciencia y la tecnología deben ser independientes? ¿O deben ser parte de la primera línea política de un modelo de país equitativo y productivo?

Diego Hurtado, profesor, historiador y creador de la línea del tiempo, explica que desde mitad del siglo XX se planteó esta dicotomía: “La mirada tradicional es la que ubica a los estudiosos en el laboratorio, aislados de problemas económicos, políticos y culturales. Luego de la Segunda Guerra Mundial, y con despliegues como las bombas atómicas, el mundo occidental entendió que la ciencia había perdido su inocencia y a partir de ahí empiezan a pensarla en función de la historia política, económica y cultural ”.


Fuera del laboratorio y de los ámbitos académicos, comenzó a surgir la idea de una ciencia definida por la mirada política. “Los países desarrollados vieron esto rápidamente y desarrollaron un concepto de ciencia utilitaria, que no es peyorativo, sino funcional al sistema de crecimiento de cada nación”, afirma Hurtado y agrega que la ciencia, al margen de los intereses, es una construcción ideológica.

Lo que en países como Estados Unidos y algunos de Europa fue un proceso veloz, en Argentina se fue dilatando por la propia inestabilidad y porque no existieron políticas de Estado para poner a la ciencia y la tecnología en juego constante con la economía y el desarrollo productivo. “Recién entre 1944 y 1955, el peronismo entendió el rol primario que debían tener estas áreas y en la retórica del movimiento es muy claro que comprendieron que eran los motores del crecimiento. En esto Argentina fue pionero, se crearon entidades como la Comisión Nacional de Energía Atómica, institución que resistió los embates de la política y siempre entendió su labor desde este punto de vista”, asegura el historiador.

La ciencia como protagonista
Los años marcados por dictaduras militares devastaron el rumbo creado por el peronismo, regresando a una ciencia y a una tecnología dependientes del sistema privado: “En las décadas que siguieron al golpe del 55, hubo un permanente enfrentamiento entre el concepto de la ciencia como ornamento o como política de Estado. Luego de la última dictadura, en 1983, comenzó a recomponerse el sistema científico pero tuvieron que pasar veinte años para volver a pensar a la ciencia y a la tecnología como políticas de Estado para el desarrollo de una nación moderna”, cuenta Hurtado.

El proceso incluye la revalorización de las instituciones y de los científicos, tomando como hito principal la creación del Ministerio de Ciencia,  Tecnología e Innovación Productiva   en 2007. Hurtado destaca que éste es una pieza clave en la consolidación de un modelo de país que quiere reorientar su perfil productivo: “Desde 2005 hubo un cambio en el aprendizaje institucional y los actores principales del área vieron un Estado presente, activo y dinámico, que promueve políticas favorables y provee herramientas para el crecimiento. Por eso hoy, la ciencia y la tecnología son parte de un modelo de país” concluye el historiador.

Cinco hitos elegidos por Hurtado

1871 – Creación del Observatorio Astronómico de Córdoba.
1919 – Bernardo Houssay, funda el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
1950 – El presidente Juan Domingo Perón inaugura la CNEA, Comisión Nacional de Energía Atómica.
1990 – Creación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). El desarrollo espacial pasa de manos militares a manos civiles.
2007 – creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MYNCyT).