Yacyretá: el lugar donde habita la luna

A pocos metros del acceso de General Paz, una inmensa semiesfera de 20 metros de diámetro sorprende al público con dos tótems de leds que anticipan: “Yacyretá, el fin de la historia”. Se trata del stand dedicado a la segunda represa hidroeléctrica más grande de Latinoamérica que, mediante una aventura visual, revela los secretos más sobresalientes de esta obra de ingeniería.

Por Lucas Sosa

En un auditorio con capacidad para 200 personas, al pie de la réplica en escala real de la central hidroeléctrica, se proyecta “El lugar donde habita la luna”, un documental de ocho minutos que repasa la historia de la represa en forma precisa y emotiva.

“Hacer la película fue un gran desafío porque queríamos que tuviera algo de poético y que, también, reflejara la historia de la central”, cuenta Marcelo Fontela Vázquez, director del filme y del espacio dedicado a Yacyretá en Tecnópolis. Para lograr el objetivo, su equipo de producción realizó una exhaustiva investigación, generó tomas aéreas, imágenes tridimensionales y aplicaciones de animación computadas.

Relatado por el conocido actor y conductor, Gastón Pauls, el cortometraje refleja la complicada historia de la represa desde 1918, cuando se comenzó a estudiar la potencia del río Paraná, hasta hoy, que la central hidroeléctrica funciona al máximo de su capacidad abasteciendo el 22 por ciento de la demanda de electricidad argentina.

36 años no es nada

La represa se empezó a construir en julio de 1974 y recién en septiembre de 1994 pudo generar energía. Sin embargo, se necesitaron 16 años más para que alcanzara el máximo potencial de producción previsto en el proyecto original.

Yaciretá funcionaba al 60 por ciento de su capacidad hasta que, en 2004, los presidentes de Argentina (Néstor Kirchner) y de Paraguay (Nicanor Duarte), acordaron impulsar el Plan de Terminación de Yacyretá que, dos años más tarde, comenzó a ejecutarse para concluir en febrero del este año de la mano de los actuales presidentes, Cristina Fernández y Fernando Lugo.

Cuando el final de una historia simboliza el comienzo de otra

“Hubo que aguardar la reactivación socioeconómica iniciada por el gobierno de Kirchner, para que el proyecto recibiera el impulso que dio paso a una notable renovación regional”, relata Gastón Pauls cuando finaliza la película y la réplica de la represa, instalada debajo de la pantalla, comienza a funcionar simulando el salto de agua real de la central, conquistando los aplausos y la emoción de la platea: “Es un momento importante porque se genera un juego en el que la gente siente que en el domo está pasando lo mismo que en la película, explica el director.

Juegos intereactivos y peces virtuales

Después de la proyección, los visitantes interactúan con 10 pantallas de 42 pulgadas que funcionan con un sistema de “realidad aumentada”: mediante un cartón especial similar a una postal, pueden ver en sus manos los engranajes más poderosos de la central en 3d.

La última etapa del recorrido presenta tres “peceras virtuales” (un sistema de pantallas multitouch), a través de las cuales el público se informa sobre la fauna que habita las aguas del embalse. “El desafío del domo interactivo era lograr multisensorialidad, que funcionara como un juego y, a la vez, transmitiera conocimientos. Creo que lo logramos”, concluye, orgulloso, Fontela Vázquez.